Las Deformaciones que la afectan muchas veces tienen factores hereditarios. El niño con orejas prominentes es habitualmente objeto de frases burlonas y apodos, que le causan vergüenza y zozobra. Los pacientes ideales varían entre los cuatro a seis años de edad, a esta edad es posible operarla sin afectar lo que le resta al desarrollo.
El daño o sufrimiento de la piel por la operación es extraordinariamente infrecuente.
Pueden surgir complicaciones menos graves y alejadas del momento de la cirugía.
Es posible que aparezca algún grado de asimetría al comparar ambas orejas.Asimetrías mínimas son tolerantes y es normal en órganos de representación bilateral.
Un buen momento para efectuar la operación, tanto en niños como adolescentes, es en época de vacaciones. No interfiere en el periodo escolar y como la recuperación de la cirugía es rápida, el paso a la nueva imagen pasa desapercibida para los compañeros de colegio.
Habitualmente se usa anestesia local, que puede ser complementada con sedación. En niños menores de ocho años, muchas veces se hace necesario el empleo se anestesia general. A estas edades no se puede conseguir las condiciones de tranquilidad necesarias como en un adulto. El objetivo es reducir la prominencia y alteraciones del ángulo en que la oreja sobresale del cráneo.
No altera en nada el mecanismo de la audición. Las cicatrices quedan ubicadas detrás de la oreja, en el surco retroauricular, lugar en el que no son visibles.
El dolor en este periodo es fácilmente tratable con analgésicos indicados por el especialista.
El periodo de incomodidad dura menos de una semana después de la operación. |